No a la publicidad de alimentos malos para la salud

"Defiéndeme". Apoya la campaña y frena el problema.

Seis colectivos de diferentes ámbitos han lanzado una campaña por la eliminación de la publicidad de alimentos perjudiciales para la salud de niñas y niños: Justicia Alimentaria, Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS), CEAPA, Amigos de la Tierra, Medicus Mundi y Ecologistas en Acción exigen un sistema de regulación, con rango legal apropiado, que garantice que la población infantil únicamente pueda verse expuesta a publicidad de alimentos y bebidas saludables, con un perfil nutricional acorde con las recomendaciones de los expertos. Para seleccionar los productos saludables proponen aplicar el perfil nutricional de la región europea de la OMS, diseñado para este fin.

Varios de los colectivos responsables de la campaña participan de manera activa en la Plataforma por una Alimentación Responsable en la Escuela. «Defiéndeme» pide propuestas acordes con varios de los puntos recogidos en nuestro manifiesto para la mejora de los comedores escolares y de otras colectividades, en especial, con los puntos que hacen referencia a la necesidad de fomentar y reforzar la promoción de la salud para acabar con la promoción de patrones de consumo contrarios a la alimentación saludable y aplicar el principio de cautela ante posibles amenazas para la salud.

Por estos motivos, la Plataforma por una Alimentación Responsable en la Escuela ha decidido apoyar la campaña «Defiéndeme» y anima a todos los colectivos y personas que forman parte de nuestra iniciativa a apoyar y difundir la campaña, que persigue la regulación de una publicidad que debería llevar décadas regulada.

En www.defiendeme.org encontraréis más información y recursos, y podréis sumaros a la campaña. Os animamos a hacerlo.

A continuación, un resumen del manifiesto de «Defiéndeme», suscrito por nuestra Plataforma:

Propuesta de regulación de la publicidad de alimentos y bebidas no saludables

La publicidad alimentaria influye en las preferencias alimentarias, los hábitos de compra, peticiones a sus familiares incluidas, y los patrones de consumo alimentario de la población infantil. La inmensa mayoría de la publicidad alimentaria es de productos no saludables, contribuyendo al desarrollo de obesidad y sus complicaciones en la infancia, con el consiguiente aumento del riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares y cáncer en el futuro. Los estudios señalan inequívocamente que el efecto perjudicial de la publicidad alimentaria depende del nivel de exposición de niñas y niños, independientemente del público diana, el horario y el medio de emisión de la misma.
Durante la infancia no somos capaces de identificar la publicidad y no somos conscientes de sus objetivos comerciales ni de su intención persuasiva. Hasta los 12 años, los menores carecen de la madurez cognitiva necesaria para ser escépticos en relación con los mensajes comerciales y las alegaciones contenidas en ellos, que consideran ciertas, justas, precisas y equilibradas cuando no siempre lo son. A esa edad, tenemos todavía dificultades para identificar los anuncios por internet. Además, niñas y niños siguen eligiendo con preferencia los productos anunciados, incluso cuando reciben consejo de personas adultas para elegir productos más saludables. En consecuencia, toda la publicidad dirigida a la infancia es engañosa por naturaleza. Además, la publicidad alimentaria es con frecuencia engañosa también para las personas adultas, que tienden a elegir de forma inconsciente productos energéticos y pobres en nutrientes cuando los promocionan deportistas o hacen uso de técnicas de marketing nutricional, pues perciben erróneamente esos productos como saludables cuando en realidad no lo son.
El Código PAOS (autodefinido de autorregulación en su versión de 2005 y de corregulación en su versión de 2012) de la publicidad alimentaria dirigida a menores regula esta materia en España. Este código, por su propia naturaleza, es incapaz de proteger a la infancia del efecto pernicioso de la publicidad alimentaria, ya que no regula el perfil nutricional de los productos anunciados ni la frecuencia de exposición, en contra de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), los grupos de expertos y las organizaciones de consumidores. Además, multitud de estudios muestran la ausencia de efectividad de la autorregulación y corregulación y, en particular, del código PAOS, que también contraviene lo estipulado en la Ley de Seguridad Alimentaria y Nutrición al restringir su aplicación a menores de 12 años en medios audiovisuales e impresos, en lugar de los 15 años que marca la ley.
En consecuencia, al objeto de proteger los derechos de la infancia a la salud y al libre desarrollo de la personalidad, evitando el efecto pernicioso de la publicidad de alimentos y bebidas no saludables, demandamos un sistema de regulación, con rango legal apropiado, que garantice que la población infantil únicamente pueda verse expuesta a publicidad de alimentos y bebidas saludables, con un perfil nutricional acorde con las recomendaciones de los expertos. Para seleccionar los productos saludables, cuya publicidad sería permisible, se propone aplicar el perfil nutricional de la región europea de la OMS, diseñado para este fin.

Sigue leyendo y apoya la campaña en www.defiendeme.org

Autor: Comedores Responsables

Plataforma por una Alimentación Responsable en la Escuela.

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