Las legumbres, clave en nuestra dieta

Garbanzos

En su 68º período de sesiones, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el año 2016 ‘Año Internacional de las Legumbres‘, con la intención sensibilizar a la opinión pública sobre las ventajas de las legumbres como parte de una producción de alimentos sostenible encaminada a lograr la seguridad alimentaria y una adecuada nutrición.

El fomento y la promoción de la salud constituyen uno de los diez puntos del pacto-decálogo para la mejora de los comedores de nuestra Plataforma, la Plataforma por una Alimentación Responsable en la Escuela.

Por ese motivo hemos querido compartir el artículo “Legumbres, fertilidad y salud”, escrito por Pilar Galindo y publicado originalmente en la web de La Garbancita Ecológica, miembro activo de nuestra plataforma.

El artículo es corto, pero contiene un compendio de los trabajos realizados en 2016 en torno a las legumbres y, en particular, información relacionada con los trabajos llevados a cabo en el XII Congreso de Sociedad Española de Agricultura Ecológica.

Esperamos que sea de vuestro interés y aprovechamos para recordar que podéis apoyar el manifiesto de la Plataforma a título individual o como colectivo.

¡Por unos comedores colectivos de calidad!

Legumbres, fertilidad y salud

Con 2016, acabó el Año Internacional de las Legumbres, pero no sus objetivos. Las leguminosas se adaptan a casi todos los climas y altitudes, fomentan la fertilidad de la tierra y alimentan a los microorganismos del suelo que fijan el nitrógeno atmosférico y lo facilitan a las plantas. Su fruto, las legumbres, son fuente de hidratos de carbono, proteínas, fibra y minerales en proporción ideal para el consumo humano.

Los vegetales (hortalizas, frutas, cereales y legumbres) deben ser el alimento principal en una dieta saludable porque proporcionan casi todos los macronutrientes (todos los hidratos de carbono, suficientes proteínas de alta calidad biológica al combinar legumbres y cereales integrales, grasas de alta calidad y fibra) y muchos de los micronutrientes (vitaminas, minerales y antioxidantes). Si son ecológicos están libres de químicos y aportan nutrientes de alta calidad porque en los cultivos se cuida la fertilidad del suelo que garantiza cantidad y riqueza de vitaminas y minerales. Contienen más nutrientes (más materia seca) y menor proporción de agua (que pagamos a precio de verdura). Un suelo fértil está lleno de organismos y microorganismos que facilitan la biodisponibilidad de agua y nutrientes a las plantas y las protegen de patógenos.

Desde 1950, el consumo de legumbres retrocede a favor de la carne en la dieta de los países industrializados. A partir de mediados de los 70 también en el resto del mundo. El retroceso de las legumbres explica la malnutrición y aumento de enfermedades como obesidad, diabetes, cáncer y reacciones autoinmunes.

La siembra y consumo de legumbres están en retroceso por la mercantilización y globalización alimentaria. Las consecuencias de su abandono – en el campo y en el plato- son: despoblamiento, suelos empobrecidos, contaminación, concentración en las ciudades, malnutrición, enfermedades vinculadas a una alimentación excesivamente procesada que abusa de carnes, azúcares y grasas de mala calidad.

El retroceso de los vegetales en la dieta occidental provoca estreñimiento. Los residuos se pudren en el intestino grueso deteriorando sus paredes internas que cada vez filtran menos nutrientes y más tóxicos y la sobrecarga del intestino satura hígado y riñones, encargados de eliminar los tóxicos.

En una dieta rica en vegetales, las bacterias del intestino “amigas” de nuestra salud, se alimentan de fibras, carbohidratos y azúcares complejos procedentes de verduras, legumbres y cereales integrales. Mediante la fermentación, los transforman en ácidos grasos que protegen el epitelio de nuestro intestino constituyendo una barrera protectora de infecciones y alcalinizan nuestra sangre, dificultando la proliferación de tumores y favoreciendo el peristaltismo y el tracto intestinal.

La Dieta Mediterránea es completa si contiene vegetales ecológicos, de temporada cultivados en tierra fértil al aire libre y recién recolectados. Es saludable y más barata porque mantiene a raya el consumo de carne y se adapta a vegetales de temporada y de cada territorio, realizando una adecuada combinación de ellos. Favorece la vida digna en el campo de una población que, por nuestros hábitos alimentarios, se ve obligada a emigrar.

Para saber más:

Autor: Comedores Responsables

Plataforma por una Alimentación Responsable en la Escuela.